La UE buscará un alto el fuego en Gaza para que entre la ayuda humanitaria | Internacional

La situación de la franja de Gaza por el asedio de Israel como respuesta a los ataques de Hamás del 7 de octubre es crítica. Occidente incrementa los esfuerzos para que la crisis no escale y derive en un choque regional, pero la UE se muestra dividida en torno a la respuesta israelí. Con ese ruido de fondo, el Consejo Europeo busca que la cumbre de los Veintisiete del jueves y el viernes acuerde pedir una “pausa humanitaria” para que la cada vez más vital ayuda entre en la Franja, según el borrador de la declaración de la reunión al que ha tenido acceso EL PAÍS. Los términos de la petición aún se están negociando: varios Estados miembros como Suecia son reacios a la exigencia al Gobierno de Benjamín Netanyahu; otros solo aceptan respaldar las llamadas de la ONU a esa “pausa humanitaria” y rechazan llamarla “alto fuego” como reclaman algunos.

“El Consejo Europeo apoya el llamamiento del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, a una pausa humanitaria para permitir un acceso humanitario seguro y que la ayuda llegue a quienes la necesitan”, dice el borrador de la declaración de los jefes de Estado y de Gobierno. “La Unión Europea trabajará estrechamente con sus socios en la región para proteger a los civiles, apoyar a quienes intentan ponerse a salvo o brindar asistencia y facilitar el acceso a alimentos, agua, atención médica, combustible y refugio”, dice el texto que debatirán los líderes el jueves y el viernes, que aún puede retocarse. El documento también reitera la necesidad de la liberación inmediata de todos los rehenes “sin ninguna condición previa”.

Los Veintisiete tratan de ahondar en la postura común sobre el conflicto acordada hace ocho días, tras jornadas de mensajes contradictorios desde las distintas instituciones y del polémico viaje de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a Tel Aviv, donde manifestó una postura que muchos percibieron como escorada hacia Israel. La posición de los Estados miembros recalca el derecho de Israel a defenderse, pero respetando el derecho internacional y humanitario y protegiendo la vida de los civiles, algo que vulnera con el asedio a Gaza. Ahora, los líderes debaten cómo encajar la demanda de un alto el fuego para que pueda entrar la ayuda (o “pausa humanitaria” como lo han llamado para no chocar con algunos Estados miembros), apuntan fuentes comunitarias.

Borrell: “20 camiones no bastan”

“Una pausa humanitaria es necesaria para permitir la entrega humanitaria y que sea distribuida en Gaza”, ha dicho este lunes el alto representante para Política Exterior, Josep Borrell, a su llegada al Consejo de Exteriores en Luxemburgo, donde se ha reunido con los ministros de los Veintisiete. Y que esa ayuda llegue “más y más rápido”, ha insistido. El jefe de la diplomacia europea ha recordado que este fin de semana se ha permitido la entrada en la Franja de 20 camiones diarios. Antes de los ataques de Hamás —que mataron a 1.300 personas— entraba un centenar cada jornada. “Está claro que 20 camiones no bastan”, ha subrayado Borrell, para quien los Veintisiete deben discutir la posibilidad de demandar una “pausa humanitaria” —o alto el fuego— que reclaman también de forma creciente países como España.

El domingo, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, urgió a Israel a que acepte un “alto el fuego humanitario” y permita que entre más ayuda en la Franja tras hablar con su homólogo israelí, Netanyahu. “Europa tiene que hablar con claridad sobre el derecho de Israel de repeler los ataques terroristas de Hamás, pero también tiene que hablar con claridad de la protección de la población palestina”, ha subrayado este lunes en Luxemburgo el ministro español de Exteriores en funciones, José Manuel Albares.

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Tras los ataques de la milicia islamista Hamás, que secuestró a más de 200 personas, según los datos de Israel, el ejército israelí comenzó un asedio a la franja de Gaza, gobernada de facto por Hamás, y cortó el agua, la electricidad y cerró el paso al combustible y los alimentos a la zona, que depende de Israel. El Gobierno de Netanyahu ha asegurado que no encenderá ningún interruptor ni dejará pasar combustible a la zona hasta que todos los rehenes vuelvan a casa. Ahora, la Franja depende de la ayuda que entra por el paso de Rafah, desde Egipto, pero las colas de camiones se acumulan en la frontera. La UE ha triplicado su ayuda humanitaria para Gaza (hasta los 75 millones) y también la han aumentado países como España (que ha sumado otros cuatro millones de euros para llegar a los 21). Además, Bruselas y El Cairo han acordado abrir un puente aéreo humanitario para llevar elementos básicos a la Franja, donde han muerto 4.700 personas como consecuencia de los ataques de Israel. Pero la ayuda llega con cuentagotas.

Sin embargo, la idea de un alto el fuego humanitario no acaba de convencer a todos los socios. Sin llegar a rechazarla directamente, la ministra alemana de Exteriores, Annalena Baerbock, ha evitado pronunciarse a una pregunta directa sobre si apoyaba esta “pausa humanitaria”. “Combatir el terrorismo es esencial y a la par se debe hacer todo lo posible para reducir el sufrimiento de la población” de Gaza, una “cuadratura del círculo” complicada, ha reconocido este lunes en Luxemburgo. Para el ministro de Exteriores sueco, Tobias Billström, “la cuestión no es el alto el fuego, sino cómo lograr que llegue la ayuda humanitaria y eso puede hacerse de muchas maneras, como la vía de la ONU de crear un corredor humanitario, que es la posición de Suecia”, ha indicado. Para el italiano Antonio Tajani, otro de los más reticentes, no es lo mismo pausa que alto el fuego, porque de lo que se trata, ha dicho al término de la cita, es de no ayudar ni directa ni indirectamente a Hamás. “Ayudamos al pueblo palestino, pero no ayudamos a Hamás”, ha zanjado.

Doble rasero europeo

El objetivo es avanzar en un acuerdo sobre la llamada a un alto el fuego humanitario en una declaración que también resalta la necesidad de trabajar en la solución de dos Estados: israelí y palestino, que ya marcan los acuerdos. Mientras, la UE trata de recuperar su imagen de unidad y restaurar sus relaciones con los países clave de Oriente Próximo. Sin embargo, como mostró la cumbre sobre Gaza el sábado en El Cairo, las diferencias son enormes. La reunión terminó sin una declaración común y el sentimiento cada vez más evidente de la lejanía de las posturas, señala una alta fuente comunitaria. Destaca que los países árabes acusan a la UE de “doble rasero” y de mantener una postura escorada hacia Israel, algo que alimentó el viaje de Von der Leyen, en el que no reclamó en público a la cúpula israelí que cumpla con el derecho internacional.

La visita de Von der Leyen causó una gran polémica también dentro de las instituciones. Y no solo por la postura de la presidenta de la Comisión, sino porque se ha apropiado de unas competencias, en este caso de política internacional, que no son suyas, sino de los Veintisiete y del alto representante para Política Exterior. El viernes, unas 800 personas que trabajan en la Comisión y otras instituciones de la UE —en la Comisión hay unos 32.000 empleados y en todas las instituciones, unos 60.000 de los 27 Estados miembros— criticaron en una carta la postura de Von der Leyen y la “indiferencia” mostrada por los ataques israelíes a la Franja. Reclaman a la jefa del Ejecutivo comunitario y a los líderes que trabajen por un alto el fuego, según la misiva. “No podemos ser observadores silenciosos cuando la institución que usted representa como presidenta no solo ha sido incapaz de frenar la tragedia palestina, desarrollándose durante décadas con total impunidad, sino que con sus recientes posturas desafortunadas parecen dar vía libre a la aceleración y legitimación de crímenes de guerra en la franja de Gaza”, dice la carta.

Este lunes, Von der Leyen ha contestado a esos reclamos con otra misiva en la que defiende su postura y asegura que la Comisión trabaja “día y noche” para aliviar el sufrimiento de “todos los afectados por los ataques terroristas indiscriminados”. “Quiero asegurarles que Europa siempre estará del lado de la humanidad y de los derechos humanos”, dice el texto que ha visto EL PAÍS.

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